lunes, 4 de octubre de 2010
jueves, 2 de septiembre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Me colgué del cable
Una noche, otra vez de noche, un día después, llegamos a Mindo. Mindo es un pueblito entre la sierra, con clima y paisaje selvático. Abunda la oferta de turismo ecológico y deportes de aventura. Aprovechamos. Nos llegó la increíble experiencia del Canopy (para trabajar un poco sobre el vértigo). Recorrimos 3600m en 13 tramos colgados del cable, literalmente.
Mi valiente compañero y los chicos demostraron toda su destreza y coraje haciendo piruetas colgados de un mísero gancho y se la aguantaron sin chistar.
Parceros sueltos en Canoa
Algunos días vimos el sol y nadamos largos ratos. (Foto: en lo de Cris con Javier) Otros, salimos corriendo como pudimos, todos picados (menos Meme a quien nadie quiere picarle) por las aguas malas malísimas. Casi todos los días participamos de una feria que se armó, con luz propia, en la que pudimos en conjunto con muchas lindas personas, organizar una movida para que los organismos oficiales reconozcan y cedan ese espacio público con los fines de una feria intercultural donde los artesanos de todas las regiones del mundo puedan realizar libremente sus intercambios. Participamos de un proyecto que cobró vida propia y sobre todo, que sigue en pie.
Disfrutamos haciendo una fiesta popular con clown, teatro, música y títeres. Recibimos, sin duda, más de lo que dimos: muchos aplausos, sonrisas, miradas atentas. Pudimos juntar firmas para que el proyecto se agrande y nos contactamos con gente de Pastoral Movilidad Humana (datos en "Datos Utiles") a las que cualquier viajero, artesano o no, puede contactar en caso de necesitar asesoría por cuestiones migratorias en América Latina.
Repanes Llenos (la pyme) y Golondrinas
Entre tanta gente linda dando vueltas, esperamos encontrarnos pronto con Mechi y Gonza, con Diego, Ana, Maite y Mateo... y en el regreso, con Pu y Chor.
En Canoa fuimos, por algún tiempo, parte del paisaje. Paisaje que, ojalá, conserve escondida nuestra huella.
Pasos Huellas escondidas
Rumbo al centro del mundo
El próximo destino fue Cuenca, una ciudad serrana, pintoresca y colonial, como un recorte de algún pedacito de Cusco.
Ahí oficié de peluquera por primera vez y paseamos por esas calles.
Seguimos viaje y terminamos, después de subidas y bajadas, de precios y buses, en Canoa.
miércoles, 7 de julio de 2010
Pequeña reseña peruana
Llegar a las puertas de las ruinas después de haber subido durante una hora en la madrugada, resulta más emocionante de lo que habíamos imaginado. Para poder subir a Huayna Picchu hay que estar entre los primeros 400, y nosotros lo tomamos tan en serio que emprendimos la caminata a las tres y media de la mañana... y llegamos primeros!! jijiji.
Los datos técnicos o históricos podrán encontrarlos en otros sitios (por otra parte, se recomienda bastante leer sobre el lugar y su cultura antes de ir porque, al menos que se vaya con guía, en la oficina nacional donde se compra el boleto de entrada, dan un folleto muuuy poco explicativo). Nosotros nos propusimos compartir, que como veníamos imaginando, el camino y la aventura de llegar fue más intenso que el final mismo.
Disfrutamos mucho del recorrido que nos llevó hasta ahí. Los preparativos con Ana, Diego, Maite y Mateo primero. El paisaje, la selva y el sonido del río, compañero a un costado del nuestra caminata, más tarde. Y sobre el final, contemplar las ruinas mismas, una increíble ciudad milenaria ubicada en un lugar más increíble todavía.Nos fuimos con la imagen clavada y clavado también el interrogante sobre cuántos rastros quedarán de tantos pueblos que vivieron y murieron sometidos por este gran imperio. De Cusco, directo a Lima. Un par de días nos alcanzaron para morirnos de ganas de ver el sol, y por lo tanto, nos alejamos casi corriendo de la ciudad totalmente gris oscuro, por suerte sólo en esta época.
Bajamos muy emponchaditos del micro y nos recibió Máncora: pura playa, puro sol, puro calor. Acá, además de repuntar nuestra autoestima comercial (que es la que sostiene materialmente nuestro viaje) vendiendo en un excelente puesto muy armadito, conocimos a Meme y Fede, unos chicos de Buenos Aires. Es sorprendente el parecido de Jorge y Fede. Además de sorprendente, peligroso, como imaginarán. Nos gusta la forma en la que podemos comprendernos bien entre los cuatro, además de dsifrutar "burakeando", y compartir en lindas charlas las experiencias interiores sobre lo que, varias veces, durante el viaje, se moviliza adentro.
Decidimos quedarnos por unos días para aprovechar, después de tanto anhelo, el calor y el mar. Así que estuvimos ahí durante el festejo de San Pedro, el santo de los pescadores. Después, en compañía de los chicos, nos preparamos para cruzar a Ecuador.
Hasta la próxima, Bolivia
Nos despedimos de Potosí rumbo a La Paz. El viaje a Vallegrande o La Higuera resultó que en la triste memoria del Che, ahora es en dólares y habla inglesa. En La Paz hay menos paz que aires buenos en Buenos Aires. Recorrimos por un par de días sus calles, almorzamos en los mercados, y resistiendo los gualichos de la llamada "calle de Brujas", salimos para Copacabana. El encanto del lago Titicaca (el lago navegable más alto del mundo) se ve acompañado por un pueblo lleno de bares, miles de locales donde se vende hasta macramé industrializado, mucho mucho turismo y más ofertas de tours que turistas -en esta época.
Salimos de Bolivia con ganas de salir. El que dibujó los mapas no sólo los trazó en papel, o en la moneda, o en el color de la bandera. Trazó una línea que dividió más que todo eso. El choque cultural nos resultó fuerte, tan fuerte que nos costó comunicarnos. Siglos de opresión dictaminan las barreras para con nosotros, por sentirnos, ellos y nosotros, más occidentales que sudacas.
Transporte
viernes, 4 de junio de 2010
Te juraba que el mar estaba aquí...
Tan occidentales nosotros, mirando a nuestros hermanos comer y tomar líquidos con frutas de bolsas de nylon. Mirando a las cholas andar con sus polleras de tablas y sombreritos redondeados mientras se peleaban por vendernos cosas que no teníamos interés en comprar.
Desde Villazón a Uyuni parece no haber caminos.
Me prohibieron (soy Flor) llevar a cabo cualquier tipo de intercambio económico dada mi lentitud y enemistad con los números!
Tanto Atocha como Uyuni y Conchani son lugares pequeños con casas simples y precarias.
También llama la atención lo poco que se ven tejidos, telares o hilados autóctonos. Suponemos que la industria deja sin competencia cualquiera de esos complejos trabajos.
En todas partes hay carteles de propaganda de Evo y el MAS. En los cerros solitarios, en las paredes de las casas perdidas en la inmensidad de cualquier paisaje.
En todas partes hay un carro de comidas, un cuartito que hace de comedor popular. A toda hora se consumen alimentos.
Todos compran todo. Ropa, candados, empanadas, jugos, sopas, grasa de cabra... todo.
Todo el tiempo, en cualquier punto, algo puede ser comprado en Bolivia.
Cementerio de trenes destinados a la carga mineraPudimos conocer el salr de Uyuni, el más grande del mundo, que tiene una superficie aproximada de 12.000km2. Donde la sal es un recurso inagotable.
Donde los trabajadores, de forma independiente, cubiertos por completo del sol, recolectan y dejan escurrir en pilas la sal para luego venderla a una cooperativa en Conchani.


Como en muchos de los lugares que venimos visitando, es dificil no asombrarse de lo maravilloso que es el mundo... mientras se pisa la sal, se ve caer el sol, se comparten sueños desde distintos rincones latinoamericanos. Sueños que en el salar parecen ser uno.
